lunes, 3 de diciembre de 2007

Más allá del bosque

La primavera se regocija en el barrio de árboles pequeños y desamparados. ‘Los artilleros del espacio’ por la tele. Estamos todos, pensando y planeando:

- No sé lo que hay allá
- ¿Y tú?
- No, a mí no me dejan ir
- Mi mamá dijo que es peligroso
- ¿Vamo?
- ¿Cómo weón?
- Agarramos las bicis, nos llevamo unos sánguches y vamo a cazar bichos.
- Es que no me dejan.
- Ya po’h Pepe, si vamo y volvemo, nadie tiene por qué saber.
- Sí, sí. No pasa nada, yo una vez fui pa’allá con Don Julio, su señora y otros cabros. Hay una casa gigante con caballos, vacas y cualquier perro. Hay una pirámide de barro donde hacen ladrillos; llegai a una calle grande, no pá’ ná’, ya po’h cabros, ¿vamo o no vamo?



Nunca fuimos ‘todos’: un domingo se nos cruzó el Maxi, un cabro más grande que vive a dos cuadras de mi casa. Lo vimos mientras jugábamos a la pelota en la cancha de la esquina:

- Buena cabros, ¿cómo andan?
- Acá andamo, ¿jugai?
- No, es muy fome.
- Ah. ¿Y qué queri entonces?
- Vine a mirar un rato pa’cachar quién estaba por acá, voy pa’l bosque.

“Voy pa’l bosque”, cómo retumbó eso…

- ¿Quieren venir? Voy con otros locos.

¡A chucha! Nos miramos:

- No voy, sabis que no me dejan.
- En un rato me voy pa’la casa.
- Todavía no hice las tareas.
- Si no va el Pepe yo no voy.
- ¿Tu vai Toño?
- Solo no po’h. ¿Vamo Lucho?
- Vamo loco…
Y partimos.

“Nunca vengas por acá que por este camino violaron a una niñita”. (No te preocupes mamá, voy con otros cabros y tampoco sé lo que es violar, nada me va a pasar)
Estoy a seis cuadras de mi casa: negar las reglas y escribir mi propio cuento; divertido.

De repente, Maxi se detuvo y nos dijo:

- Ya cabros, por acá podemo pasar.
- ¿Pa’ dónde queris pasar?
- Pa’ allá po’h. ¿Cachai el hoyo que deja la acequia debajo de la reja? No' arrastramo por abajo y entramo.
- ¿Al club? ¿Estai loco?

…fui el primero en pasar.

Nunca había entrado al club; su bosque de eucaliptos se imponía verde y frondoso. Pensé en todas las veces que vi bailar a ese grupo de árboles con los ojos pegados a la ventana de mi casa. Mi casa mira ese bosque. Cada vez que llueve o hay temporal de mal tiempo, el viento sopla con tanta fuerza que ese bosque se inclina pesadamente de un costado a otro, yendo y viniendo de izquierda a derecha, bailando.

- Uh, ¡cacha la piscina!
- ¡Qué bacán loco!
- ¡Está terrible de cochina la weá!
- Claro po’h aweona’o, la limpian pa’l verano.
- ¿Y qué hay pa’allá?
- ¿Seguimo?
- Ya po’h.

- ¡Ey!, ¿con quién andan?

Un viejo con bigote, de traje azul, nos preguntó.

- Con unos tíos. – dijimos inocentes –
- ¿A sí? ¿Dónde están sus tíos? – preguntó de nuevo –
- Por allá, por las canchas. – inocentes –
- ¿Cómo se llaman? – ¡pesado! –
- Eh…. ¡Chupa el pico viejo culia’o! … ¡Aprieten cachete cabros! – sin inocencia –

Corrimos desaforados por la ruta contraria desde donde vinimos. Ni miramos para ver si nos seguían.

- ¡Por acá, por acá!
- ¡Atrás de las ligustrinas!
- ¡Tírense al suelo!

Nos escondimos detrás de las plantas que rodean la cancha de fútbol. Esperamos un rato; se vino la noche y el frío.

Maxi dio la voz de mando:

- Ya cabros, parece que no pasa nada. ¿Vamo?
- ¿Sabís por dónde es?
- Calma’o. Yo cacho que es pa’allá.

De nuevo el viejo de bigote; esta vez nos grita:
- ¡Alto ahí!
Nos asustamos. Escapamos de nuevo.

- ¡Corre weón!
- ¡Pa’allá cabros!
- ¡Viejo culia’o!

Nos seguían; escuchamos los gritos de otros viejos con bigote; corrimos, sólo corrimos. ¡Pum!

- ¿Qué chucha fue eso?
- ¡Un balazo weón, un balazo! ¡Sigan corriendo cabros!
- ¡Allá está la reja!

De cabeza nos tiramos al cruce de la acequia con la reja, me rasguñé toda una pierna tratando de pasar lo más rápido posible; salimos todos; sucios de pies a cabeza, asustados.
Caminamos un poco y vimos a muchos de nuestros vecinos: algún cabro contó donde estábamos. Nos buscaban. Tanta cuática pensé; debe ser serio desaparecer de tu casa cuando se es cabro chico.




- ¡¿Dónde estaban cabros weones?! Pensamos que les había pasado algo. Ya íbamos a llamar a los pacos.


Dentro del grupo de vecinos veo mi mamá; su cara me lo dice todo; espero un cachetazo. Sin embargo, me tomó fuerte de la mano y comenzamos a caminar hacia casa en silencio. Llegamos y veo a mi papá, esperando que yo viniera por otro lado. Miró a mi mamá; tampoco dijo nada. De la mano de ella llegué a mi pieza; vi en el reloj que sólo eran las 21.30 de ese domingo; me puso el pijama con su cara seria, sin decirme nada; esperó que me acostara, apagó la luz y cerró la puerta. Ahí quedé yo, sin saber qué mierda pasó ese día con ‘Los artilleros del espacio’; nunca supe por qué tanta cuática.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Mi nueva bicicleta

Mariana decidió vender su bicicleta. Su hija ya no la ocupaba; se oxidaba en el patio; necesitaba algo de dinero para las vacaciones.

Vi el aviso de la venta en una página de internet que ofrece todo de segunda mano. La foto de la bicicleta, sus características; el precio finalmente me convenció.

Tomé el teléfono y pregunté por la venta de la bicicleta. Mariana se presentó y me explicó que mucha gente llamaba a su casa manifestando interés por la compra; no podía asegurar que mis ganas fueran satisfechas; solamente llegar a su casa y pasarle el dinero garantizaría que la bicicleta fuese mía. ‘Está bien. ¿te parece si este sábado al mediodía voy a tu casa?’ ‘Listo. Mi dirección es ***. Mira, si alguien llama y viene a buscar la bicicleta, me comunico a tu casa así no haces el viaje hasta acá.’ ‘Bueno, esperemos que no pase, ja ja, gracias. Nos vemos’.

El sábado antes del mediodía voy a la estación. Por suerte el tren que sale cerca de mi casa es el medio que más me acerca a la casa de Mariana. Mientras viajo, pienso. ¿Mi intuición será probada?

Llego a la casa, toco el timbre y aparece una persona que se presenta como Mariana. Claro, yo también para ella me presento como Antonio, ¿seremos? Entro a su casa, hablamos un par de cosas nerviosas, típicas del protocolo de compra – venta. Me contó de las ventajas de vivir cerca del tren, le conté lo agradable que estaba del clima y ella me contestó sobre el precio de las lechugas. Muy interesante todo, pero ya era hora de irme.

Me acerco a la bicicleta; observo su estructura buscando algún daño; veo los óxidos, sus pedales, sus piñones, los rayos, el volante, las llantas y sus ruedas. Todo parece en su lugar; sin embargo es necesario realizar una prueba fundamental antes de llevármela: ‘Mariana, ¿le molesta si la pruebo antes de llevármela? Ahí, doy una vuelta por su calle y le digo’. Mariana me mira; entiendo todo. ¿Cómo comprar una bicicleta sin subirse a ella y pasear aunque sea una cuadra? ¿Cómo dejar que un extraño tome mi bicicleta y le permita dar un pequeño paseo por mi cuadra sin suponer que tal vez los límites de mi cuadra se encuentran más lejos que las fronteras que observo día a día?

‘Ja ja; dale, eso sí déjame tu documento’. ‘¿Mariana? Si quiere le dejo mis llaves, mi mochila, lo que quiera. Entienda que no puedo comprar una bicicleta sin haberme subido a ella.’ ‘Ja ja. Entiendo. No me dejes ni tu mochila ni tus llaves, pásame tu documento.’ Abrí los ojos y me cambié de lugar. Una mujer sola en su casa, con la computadora en el living, con una bicicleta en venta, con una transacción de por medio equivalente a US$***, quién sabe con cuántas cosas más. ¿Una mujer sola? ¿Estaría sola o habría alguien escondido/a en las habitaciones dispuesto/a a saltar como un/a león/a ante cualquier problema que surgiera por mi visita? Y en ese momento, tan rápido como este segundo, observé que sobre la silla orientada hacia la computadora que estaba en el living un bastón modelo policial estaba estratégicamente apoyado para que sólo la mano de Mariana le diera alcance en caso de quién sabe qué cosa yo pudiese hacer. ¿Robarte? ¿Golpearte? ¿Violarte?

‘Bueno, aquí tienes mi documento, ¿puedo ahora?’. ‘Claro, pasea lo que quieras, yo te espero’. Agarré la bicicleta, abrí la puerta e hice lo que dije iba a hacer: un breve paseo por la cuadra. Funciona bien pensé. Pasé donde Mariana, le dije que estaba todo bien, le pagué el dinero acordado, tomé mis cosas, nos despedimos y regresé a mi casa en tren, vigilando que nadie se acercara a mi nueva compra; pensando en llegar a la estación y pasar directamente por la bicicletería a inflar las ruedas y comprar las cadenas que me permitan amarrar mi bicicleta cada vez que la deje sola en la calle.

martes, 23 de octubre de 2007

Igualdad de Géneros

Cristina Kirchner Presidenta

PD. ¿No erai Fernández?

lunes, 10 de septiembre de 2007

Algunas cosas que me contaron del once de septiembre de 1973

Lo que pasó aquel día la mayoría de ustedes lo sabe. Las expresiones, las opiniones, los comentarios, los análisis, todo lo que aporta nuestra memoria. Todo es mucho, poco y todo está incompleto. ¿Qué contar entonces? Tal vez, simplemente lo que me contaron:

Fernando me contó que ese día dejó de amamantar. En su casa, a escasas cuadras de la casa de gobierno, todos los siniestros sonidos e imágenes de aquella mañana se deslizaron por cada rincón de las paredes. Nunca supo si fue la tensión de su madre o la impresión de su corta vida la que provocó este hecho. El ruido de las bombas, los disparos, los gritos, el humo y el fuego, marcaron el día en el cual dejó de tomar teta.

Macarena me contó que su padre era un viejo militante que tuvo que vivir en la clandestinidad durante un tiempo hasta que lo encontraron. Estuvo preso, incomunicado. Consiguió escapar hacia el extranjero. Europa fue el destino de su destierro y el lugar donde sus hijos nacieron y se criaron hasta el día del regreso (incluida Macarena). Otro idioma, otros amigos, otra escuela. Crecer de nuevo para toda su familia.

Rodrigo me contó que su madre escapó de su casa cuando se enteró de la noticia esa mañana. Por las calles de la ciudad corría desesperada buscando a su novio. El amor, por suerte, es sordo, ciego y mudo. Quién sabe, tal vez este sentimiento la protegió a través de las cerca de 50 cuadras que duró su desenfrenada carrera hasta que subió a un auto desconocido desde el cual le ofrecieron ayuda para llevarla a la casa de unos amigos. El encuentro entre ambos novios finalmente se produjo. Nunca se supieron muy bien los detalles de aquella reunión. Sólo con el tiempo Rodrigo se enteró que su futuro padre se demoró en llegar a un punto seguro porque estaba en su trabajo sacando y quemando cada uno de los papeles que pudiesen comprometer políticamente a algún compañero laboral. Tardó por su desesperación: por la ventana de su oficina veía como el río que cruza por la ciudad comenzaba a impregnarse de pena.
Julio me contó que su padre era militante universitario. Tuvo que huir hacia Europa del Este donde finalizó sus estudios y nacieron sus primeros hijos. Posteriormente, viajó hacia América Central donde Julio nació, se crió y vivió hasta el día del regreso junto a sus hermanos. Todos de distinta nacionalidad.

Gonzalo me contó que sus padres son médicos. Vivían y trabajaban ambos en el sur del país cuando los despertó la mañana de aquel martes. Su militancia los obligó a crear una red de protección entre todos sus conocidos: sus cargos públicos les impedían ingresar a la clandestinidad. Se cuidaron y cuidaron a mucha gente. Gonzalo recibió ese nombre en honor a un viejo compañero que no pudieron cuidar.

Patricio me contó que su padre huía de otro país cuando pasó ese día. Estaba asilado en la ciudad e insólitamente la historia volvía a repetirse. Se tuvo que esconder, incomunicarse y pedir nuevamente asilo. Huir nuevamente con su familia. Patricio tardó mucho tiempo en regresar para volver a irse y continuar su viaje reconstruyendo los asilos de su vida.

Treinta y cuatro años después de que pasaron (o comenzaron) las cosas que me contaron, todos nos conocemos. Somos amigos que nos conocimos como se conocen todos los amigos del planeta y la amistad que tenemos no empezó descubriendo coincidencias ni diferencias por nuestros pasados, ni tampoco porque nuestros padres se hayan conocido en esos tiempos. Somos felices y somos vidas que podemos contar. Sin embargo, nuestra historia, que es nuestra y de todos, no la olvidamos ni la olvidaremos nunca.

Que lo sepan todos.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Blogs





Nada es tan poco serio como tener un Blog, me dijo alguien.

Puede ser, le dije yo.



martes, 7 de agosto de 2007

Aborto de Bruja


Cuando éramos chicos teníamos en el colegio un ritual entre extraño, martirizante y pseudo homosexual: el aborto de bruja. Cada vez que alguno de nosotros cumplía años, el resto de los compañeros atacaban al festejado agarrándolo de las cuatro extremidades, elevándolo del suelo, dejándolo totalmente inmovilizado y abierto como una cruz. Luego se hacían filas y por turnos, simulando continuas penetraciones, pasaba uno por uno para festejar al cumpleañero. Sumado a esto, siempre alguno las oficiaba de médico brujo y metía la mano en la entrepierna del agasajado hasta que los chillidos obligaban a detenerse en medio de un mar de risas. Aunque parezca extraño, nos divertíamos bastante haciendo este jueguito. Nunca supe por qué del nombre del ritual; es más, una buena banda de rock del colegio tenía ese nombre. Obvio, estudié en un colegio de hombres; en el más tradicional del país.
El aborto siempre nos ha llamado la atención a los hombres y siempre hemos negado su existencia a través de juegos como éste. Un niño de bien jamás permitiría que su noviecita abortara hablándole del respeto, su cuerpo y los valores familiares; un niño de bien aconsejaría a su ocasional damisela a abortar hablándole del respeto, su cuerpo y los valores familiares. Es chistoso cómo somos de felices y simples en nuestros juicios cuando tenemos la confianza existencial que del pecado social más grande de nuestras latitudes somos inocentes debido a nuestra coartada biológica: nosotros, no hacemos guaguas, sólo las ponemos. ¿Qué fácil, no?
‘Ya pues mi amor qué es tan rico’- ‘es que hoy no puedo’ - ‘bueno, no importa, otro día entonces’ - ‘ay, es que…bueno, una vez no pasa nada, ¿quién sabe? Dame besos mejor, ah, qué rico sigamos no más’. Y claro, ¿quién no vivió una situación como esta? Hacer el amor, coger, tirar, culiar, ponerla, recibirla, curtir o como usted quiera llamarlo, debe ser junto a dormir, cagar y comer una de las cosas más maravillosas de nuestra vida. Pienso que cuando un Ser Humano no está en plenas condiciones de efectuar cualquiera de estos actos, nuestra especie en conjunto está fallando en algún punto. Que no podamos culiar con absoluta tranquilidad, sin pensar en sus consecuencias, restringiendo nuestro placer previo, en y posterior a, sólo habla de que en nuestro contexto actual algo falla o viene fallando: somos inocentes y ellas culpables.
Una amiga me dijo que una de las peores cosas que puede sucederle a una mujer es abortar. ‘¿Cómo saberlo?’ – pensé – ‘si soy inocente’ – seguí pensando. Mi inocencia, nuestra hermosa inocencia masculina. Somos inocentes de tu decisión, de nuestra decisión, de tu daño psíquico, físico, laboral y sexual. El placer es nuestro y es tan nuestro que podemos divertirnos desde niños haciendo rituales jactándonos de nuestra condición de machos. El placer es nuestra inherente condición masculina. La culpabilidad es tu inherente condición femenina.
Esta situación no es justa ni en versa ni en viceversa; al fin y al cabo los reprimidos que nos entretenemos mirando cuerpos desnudos en la televisión y masturbándonos leyendo revistas ocultos en el baño somos mayormente nosotros. Somos enfermos y responsables de nuestra enfermedad. ¿Contra quién luchamos cuando pedimos igualdad de derechos o la legalización del aborto? Nada más ni nada menos que contra nosotros y nuestra reprimida forma de vivir la vida.

Hablarte mostro me interesa dos mocos
Sin embargo
Aborto legal
Educación sexual en colegios, casa, trabajo, medios y publicidad
Distribución gratuita de anticonceptivos
A culiar felices
Comiendo perdices…
continuará...

viernes, 13 de julio de 2007

El Queso de Cabeza


El queso de cabeza es algo que se come o comía en el campo. No averigüé si es que todavía la gente sigue comiendo eso.
Yo lo recuerdo porque hasta hace 15 años la ciudad no era como se la ve hoy. El campo era más grande y entraba dentro de la zona que hoy la metrópoli domina. La casa de mi abuelo está (o estaba, porque el abuelo ya no está, sin embargo la casa sigue ahí con mis parientes adentro, ¿estaba o está la casa de alguien cuando se muere y la casa sigue?) con sus cimientos escalando el cerro andino que rodea a la ciudad; hasta hace 15 años era campo, aún sus calles sin asfalto nos recuerdan esto.
Mi abuelo en esa casa que ya no sabemos si es de él o era de él dependiendo la posición que tomemos con el muerto, era un asiduo comedor de queso de cabeza. Yo, a su vez, era un esporádico visitante de aquel terruño precordillerano. Mis vacaciones, muchas, fueron una parada constante en aquel lugar. No tanto, tampoco. Tal vez un par de días por temporadas –hasta los 10 años–, lo suficiente para no olvidar aquel queso de cabeza que el padre de mi padre disfrutaba junto al té.
¿Quieres? Yo miraba esa sustancia blanquecina que se desperdigaba por el mantequillero como un pantano compacto, preso entre sus límites. ‘Agarra el cuchillo y úntale al pan, es rico’. El viejo de mi abuelo me miraba ya amenazante, sus tradiciones venían como una aplanadora encima mío (8 desayuno; 12 almuerzo; 17 once; 20 cena): ¿queri’h o no? Bueno abuelito. El pan de la panera, tostadito y rico; agarro uno, tomo el cuchillo y lo sumerjo en aquella mixtura grasienta, desconocida. Esparzo el contenido rescatado por la herramienta sobre el pan. Lo acerco a mi boca; degusto. Un chicle pastoso con sabor a grasa baila en mis papilas. La mentira: ‘Muy rico abuelito, ¿qué es?’. Una mala pregunta.

Queso de Cabeza (*la receta*)
Ponga dentro de una gran cacerola una cabeza de chancho (puede fraccionarla)
Agregue agua y condimentos a gusto (sal, pimienta, ají, cebolla, yerbas aromáticas y lo que se le dé la gana)
Súmele ¼ de botella de vinito blanco
Encienda la cocina
Deje hervir el contenido de la cacerola por un buen rato hasta que la carne esté ‘blandita’
Fíjese bien y observe que una sustancia gelatinosa ha comenzado a salir de los deliciosos trocitos de la cabecita del chanchito
Con mucho cuidado, retire esta gelatina, acomódelo en un molde, espere a que enfríe y ya estará listo su queso de cabeza
Que lo disfrute (con el pancito, con un vinito…una linda picadita).


El abuelo de la foto no es mi abuelo

miércoles, 27 de junio de 2007

Si lo ves...

Iturriaga Neumann es General del ejército de Chile

Iturriaga Neumann es un delincuente; no, es mucho ofender a un delincuente

Iturriaga Neumann es un asesino; no, es mucho ofender a un asesino

Iturriaga Neumann es basura, escoria, putrefacción, asco, odio

Iturriaga Neumann fue condenado

Iturriaga Neumann se declaró en rebeldía y escapó

Iturriaga Neumann es protegido por el Estado y su brazo armado llamado 'Ejército'

Iturriaga Neumann, ¿lo buscamos?



lunes, 30 de abril de 2007

Puré + Huevos (jueves)

Tres papas
Cada una lo suficientemente pequeña para ser tomada en una mano
Cada una lo suficientemente grande para no poder cubrirla con toda esa mano


Se pelan
Se lavan
Se pican
En C – U – B – I – T – O – S


Llenas de agua una olla
Chiquita
Los CUBITOS viajan a ella

Agitando la cabeza de un fósforo

Prendes el fuego de la cocina
Arriba del ardor colocas el trasero
(De la olla)
Con el agua y los CUBITOS
Dentro

Esperar
(¿Qué hacer?)

Opciones fuera de la cocina:
Fumar
Cantar
Telefonear
Guitarrear
Radio escuchar
Jugar gata

Opciones dentro de la cocina:
Lavar lechuga y/o tomate
Lavar cuchillos
Lavar platos
Lavar
Aburrar
Sólo lavar

No esperar +
Volver
Mirar
Si el agua de la olla tiene burbujas
Pronta las papas han de estar

¡Impúlsalas hacia un colador!

Secos de aguas los CUBITOS deben quedar
Y regresan a la olla
SECA

Ponles leche
Pisa el contenido
Revuelve
Más leche
(A gusto de la propia consistencia)

(A gusto de tu propia insistencia)

Puré
Puré
Puré

En acto paralelo
Arrojar dos huevos
Al calor de una sartén

Tan amarillos han de ser
Tan jugosos para comer


Servir el puré en un plato
Bajo, playo
Agregar los huevos sobre el puré

Respirar
Comer
Ser feliz

jueves

puré

con

huevos

jueves

miércoles, 4 de abril de 2007

Lo que Amarillo ve del rock de mujer

Amarillo es una especie de prima social mía.
Es parte de la familia que uno va creando.

Ella vino a la ciudad a estudiar unos años; mientras conseguía algo donde quedarse, durmió en mi casa.

Amarillo escuchaba con paciencia ardiente cada uno de los discos que componen mi estantería musical. Mi última discografía no se caracteriza por ser muy popular, por el contrario, es música rock, trata solamente de grupos nuevos, sin difusión radial y, para colmo, mayoritariamente de bandas cuyas integrantes son mujeres. Nada es casual, son parte de mis pasos que pronto se irán descubriendo.

Ella una vez me dio su impresión al respecto. Lo interesante, no una opinión exclusivamente musical. Una opinión que me dijo muchas cosas del rock hecho por mujeres; de cómo escuchamos ese tipo de música; de cómo las escuchan. Un día escuchábamos a una de estas bandas y dice: ‘estas minas deben ser todas gordas, chicas (de tamaño), de pelo corto, vestidas de negro, con pulseras y collares con puntas de plata y…’, mi risa no la dejó terminar. ‘¿Qué me dices?’ – Le digo –, ‘¿cómo te las imaginas?’. Vuelve a repetir Amarillo una descripción más o menos parecida a la primera. Yo, guardo mi perplejidad.

Otro día estábamos en casa con mi amiga Luciana y le cuento la anterior anécdota. Amarillo, que estaba presente, se despacha nuevamente su descripción. Luciana no aguanta la duda y le consulta que cómo se imagina a la cantante de otra banda de rockeras que se escuchan mucho estos días por mi casa. ‘Y… más o menos baja, con el pelo corto (negro su color, pero teñido, nos aclara), gorda, con pulseras plateadas…’. La risa de Luciana a esa altura era incontenible. Mi sorpresa, mayor.

Una maravilla lo que nos describía Amarillo. Era nada más ni nada menos la forma cómo ella se figuraba los sonidos que escuchaba de estas bandas de mujeres. Una maravilla de la percepción, vuelvo a decir. ¿Por qué? Mi masculino gusto no podía más que sorprenderse ante la descripción de alguien que por primera vez escuchaba a estas bandas. Claro, principalmente porque la idea de reproducción corporal que generaban la música de Estoy Konfundida, para el primer caso, y la cantante de OvejaS, para el segundo, era diferente a cómo ellas se ven cotidianamente. ¿Por qué Amarillo hizo estas asociaciones? ¿Qué significa el rock hecho por mujeres? (‘significa’ lo escribí en cursivas para darle la connotación de qué sentido tiene para el otro).


(Ufas. Las primeras apreciaciones claras y certeras que me permiten seguir explorando acerca del rock hecho por mujeres. Se complica el asunto, aunque son las primeras líneas tangibles de un derrotero en curso.)

‘Una chica que va al frente’. Tal cual, así, sin más ni menos palabras era la presentación que un domingo de finales de 2006 realizó el suplemento Radar del diario página 12 respecto al nuevo disco de Rosario Bléfari. ¿Por qué una mujer que hace rock ‘va al frente’? ¿Es rara por hacer esto? ¿Cómo esperamos que sean las mujeres?

‘Estamos orgullosas de tocar acá, porque nos estamos haciendo cargo de vivir de una forma diferente’. Previo en el tiempo, al asunto del párrafo previo, la baterista de OvejaS dijo esta frase durante la inauguración oficial del sitio web de Mil Rockeras. Arbitrariamente, si pudiese hacer una operación matemática entre lo que decía el diario y lo que dijo esta música, claramente el resultado literario que obtendría es: ‘sí, estas minas que hacen rock son raras’. ¿Por qué son raras?

Ufas. – ¿La primera hipótesis? – Paula Maffía una vez me dijo, ‘la diferencia está en que no es común que hayan bandas de hombres matrocinadas por mujeres; por el contrario, si es común que hayan bandas de mujeres patrocinadas por hombres’. ¿Matrocionio? Hm., a ver. Las líneas que siguen están huecas si no se observa la altura de las expresiones citadas de la rockera Paula: La exposición de una mujer en un contexto público, en sí es una cosa rara; si esta exposición, más encima, se da en un ámbito cultural donde el sentido del hombre es predominante, ¡más raro es aún! (la redacción agradece las puteadas, silbatinas y comentarios que la anterior idea haya generado en el trasfondo de los ojos lectores).
¡Puchas que son raras estas minas!

En una animada conversación electrónica que mantuve una vez con una rockera, discutíamos acerca del eje cultural que se mueve temporalmente cada vez que uno ve tocar en vivo a una banda de – o con – integrantes mujeres. ¿La segunda pata hipotética? Hm. ¿Serías capaz, tú que lees esto, de figurarte a tu madre rockeando cuando ves a una de estas bandas tocando en el escenario? Ahora bien, piensa que tienes o que vas a tener una hija. A ella, ¿te la imaginarías haciendo rock cuando ves tocar a estas músicas? (otra vez, se agradecen las puteadas).
El rock hecho por mujeres, ¡mueve!

Oye Amarillo. ¿Y qué me dices de Guadalupe? (bajista de Cruel Nocturna, a quien mi prima conoce personalmente). ‘No po’h, si ella es bonita. A ella la conozco’.

Representaciones o figuraciones. Creo que por ahí viene esta mano.

Próximamente, nuevas entregas.

Los nombres de las personajes – no músicas – utilizados en esta historia, así como las circunstancias cuasi descritas, han sido modificados para resguardar la identidad y privacidad de las verdaderas protagonistas. Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia. Y si no te gusta, cámbiales los nombres de nuevo e invéntate otra historia más linda. Atentamente, la redacción.

viernes, 30 de marzo de 2007

Que los jóvenes sean como los Hnos. Vergara Toledo

"...Ahora en estos momentos, en mi corazón hay una gran amargura y un profundo dolor, pues uno se da cuenta que el Pueblo no está preparado para recibir el amor y la confianza del militante, del hombre revolucionario. Porque el hombre, la mujer, el joven revolucionario no tienen espacios en esta sociedad, porque no se puede demostrar el amor en plenitud, porque estamos limitados a dar solamente una pequeña parte de nuestro amor y todo lo demás tan puro y sincero, lo tenemos que volcar en la lucha popular..." (Rafael Vergara Toledo)


El 29 de marzo de 1985, en la comuna de Estación Central, Santiago de Chile, dos hermanos son asesinados por policías de Carabineros. Rafael Vergara Toledo y Eduardo Vergara Toledo, de 18 y 20 años, respectivamente.

La prensa oficial sostuvo que se trató del ‘abatimiento de dos delincuentes comunes’ que de forma previa habían asaltado un kiosco en una zona próxima. Se intentó sostener que en la detención habría habido un enfrentamiento con ellos por lo que, incluso, algunos de los policías resultaron heridos.

La prensa oficial se equivoca siempre por ser parte de una estructura mayor que es necesaria sostener. La prensa oficial, miente.

Los hermanos Vergara Toledo fueron asesinados por los policías. Fueron identificados por tareas previas de inteligencia. Ellos eran militantes del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) y realizaban una labor destacada en las zonas periféricas de la ciudad. Para el régimen de la época eran enemigos que debían ser eliminados. Su asesinato fue eso, una eliminación. Caminaban juntos por su barrio, cerca de las 19 horas de ese día, cuando fueron emboscados y acribillados. Sus cuerpos idos, se recuerdo vivo.

Desde ese día los hermanos Vergara Toledo se transformaron en leyenda y motivo de admiración para muchos jóvenes chilenos que veían en sus figuras una forma de actuar ejemplar, diferente a cómo nuestros modelos los definen como jóvenes: dependientes y obedientes.

Desde ese día, cada 29 de marzo, se conmemora en Chile el día del ‘Joven Combatiente’, día de reflexión en el cual se recuerda el pensamiento y la obra de los hermanos Vergara Toledo. Cada 29 de marzo, en la ciudad de Santiago principalmente, se producen enfrentamientos entre militantes que recuerdan esta fecha y la policía de Carabineros en sectores emblemáticos de la capital: Villa Francia (lugar del crimen), zonas periféricas y en facultades de las universidades de Chile, de Santiago, Tecnológica Metropolitana y de Ciencias de la Educación, centralmente.

Este año, la prensa oficial generó un clima de extrema tensión ante esta fecha. Nunca, desde el día del crimen, se dejó de conmemorar este hecho, sin embargo, este año el ejecutivo se encargó de transformar esto en un suceso de amplio conocimiento público y lo vinculó a las demandas por el nuevo sistema de transportes metropolitano (TRANSANTIAGO), las movilizaciones estudiantiles y al descontento general que vive la población por este primer año de gobierno de Michelle Bachellet. Raro.

El día de ayer, los transportistas llamaron a paro de choferes del transporte público ante los peligros inminentes que las movilizaciones traerían aparejadas. El gobierno envió a las calles a 5.000 policías de Carabineros, se suspendieron clases, el partido de Copa Libertadores entre Colo Colo y Caracas fue postergado, fueron allanadas facultades durante la madrugada, la jornada laboral fue irregular y en todo el país sólo se habló de esto: El día del Joven Combatiente y la violencia en ciernes que traería aparejado.


El centro de Santiago fue el escenario escogido para llevar a cabo las movilizaciones (situación inédita en otros años) y sucedió que hubo grandes grupos de jóvenes que marcharon con sus consignas, se enfrentaron por horas con los Carabineros, fueron golpeados, detenidos y maltratados. Jóvenes en su mayoría que no superaban los 18 años (de acuerdo a cifras oficiales representan cerca del 90% del total de detenidos). Una ciudad en caos por culpa de un clima creado por el gobierno. Todos sabíamos cuándo y qué hacer el día del Joven Combatiente; no todos, por qué y quiénes se conmemora. La violencia mediática gubernamental tiene estos efectos, vacía de contenidos la acción. 819 detenidos fue el total del país. Y cada día que pasa, la represión se justifica cada vez más.


Ahora leemos que los padres de los menores detenidos serán demandados civilmente por las autoridades de la ciudad. Es una mala noticia para los padres, sin lugar a dudas, pero por suerte la Intendenta de la Ciudad, Adriana del Piano, reprende a los jóvenes y, como buena madre, los amenaza con el argumento que a partir de una fecha próxima regirá la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil por lo cual ellos mismos deberán asumir sus responsabilidades en situaciones como las vividas ayer. Es nuestra forma de educar, ¿para qué fomentar jornadas de reflexión sobre esta fecha en las escuelas si es más efectivo y sencillo provocar a los jóvenes y luego reprimirlos en la calle? (Desde estas líneas sólo les puedo decir a las autoridades encargadas de los destinos de nuestros niños que por suerte estos jóvenes que ustedes persiguen, serán los que el día de mañana regirán los destinos de Chile mientras ustedes estén pudriéndose bajo tierra).

Niños y jóvenes que no son educados social ni reflexivamente en pos de un proyecto propio, que sólo cuentan con su cuerpo para hacer frente a las inequidades que observan a diario y que sus adultos no enfrentan.
Niños valientes, despegados de nuestros miedos a la represión dictatorial, que se sublevan, y que requieren de nuestra comprensión para de algún modo transmitirles que una palabra bien lanzada genera más daño que cualquier bala de la policía.

Nada más para decir. Pienso eso sí, que ahora que en todo Chile se conocen los efectos de la violencia callejera, los jóvenes combatientes serán vistos cada vez más como ‘delincuentes comunes’, sí, como fueron vistos por la prensa oficial los hermanos Vergara Toledo después de su asesinato, ¡Muy bien Michelle!, te felicito…

martes, 27 de marzo de 2007

Concepto de banda: no sé de Ramones ni de Arturos

Los Ramones son una banda a la cual, sin lugar a dudas, no le dediqué tanto tiempo en mi vida. No identifico su discografía básicamente (argumentación relevante, a mi criterio, para diferenciar a las personas entre ‘me gusta esta banda’ y ‘sé de esta banda’). Claro que los puedo ubicar en una línea temporal, saber el nombre de sus integrantes, su ciudad de origen, su año de separación; tal vez sé más cosas de ellos que el común de los mortales y, quién sabe, más de alguien debe sentir envidia de mi acervo ramonero ('ramonero', dícese del adicto a los Ramones)o no debe entender cómo digo que no son los Ramones precisamente ‘la banda’ de la cual podría dar una opinión o saber ‘algo’ un poco más interesante que poder cantar en la ducha ‘Ai huana bi cedeitit’ (viva mi inglés).
Escribo argumentando desde un lugar que no es el mío para introducirlos en un espacio que tampoco lo es, pero que domina mi atención creativa.

Arturo Vega fue el cerebro estético de Los Ramones (entre otras cosas, diseñó su logo). ¿Sabías que cuando ellos subían al escenario para tocar ya tenían claro cómo comportarse? Los Ramones: su ropa, su estilo; lo que veíamos de ellos, todo, era pensado como un producto. No pienses en la idea de producto de intercambio mercantil, piensa en un producto de intercambio integral, donde juegan la música, la plástica, la actuación, el sonido, la imagen, el vestuario, la literatura y el diseño. Arturo Vega, junto a los músicos, pensó cada uno de estos aspectos para entregarlos como un todo. Él, junto a la banda, crearon un concepto artístico: Los Ramones. Nosotros desde nuestro lugar y ellos desde su posición ofreciéndonos esto. Una maravilla.
Una banda de música no tiene que ser pensada de forma exclusiva como la intención manifiesta que nos muestran los sonidos que de sus instrumentos escapan. Nosotros, de forma inherente (¿e inconsciente?), captamos de una banda su cadencia musical como la principal razón de su existencia. Si algo que escuchamos de un grupo no nos gusta, listo, terminamos nuestro gusto por ese grupo. Algo normal, a todos nos pasa. Sin embargo, hay veces que lo que escuchamos de una banda no es necesariamente el final del desarrollo artístico de un colectivo, sino por el contrario, corresponde sólo a una parte del concepto global que un determinado grupo de personas se encuentra desarrollando.
Debe ser un trabajo inmenso conseguir generar un concepto; lograr desarrollar una forma de arte integral a partir de una manifestación particular; colgarse de una rama del arte para crear sin límites estéticos, sin límites corporales. Amor y pasión, sólo eso.
¿Sabes? Ningún disco de Los Ramones hay en mi casa. Sí tengo una vieja revista que leí un día en el baño y me contó lo de Arturo Vega y ellos. Un concepto, una banda.
Ey, oh, Let’s go!!
¿Viste que no soy ramonero?

viernes, 23 de marzo de 2007

El loco mundo del Adulto Equivalente


El adulto equivalente (AE) es la unidad con la cual se calculan tanto la línea de indigencia como la línea de pobreza en Argentina. Imagino que unidades análogas serán utilizadas por los Institutos de Estadística de cada país.
El AE es una unidad de medida creada de la conjunción de conceptos nutricionales y económicos. Esta unidad es equivalente a un hombre de entre 30 a 59 años, de actividad moderada y con un gasto energético diario de 2.700 calorías. Básicamente, el Instituto Nacional de Estadísticas (INDEC), en combinación con otros organismos ad hoc, suponen que un hombre común y corriente (localizado en cualquier punto de Argentina) que se encuentra en ese intervalo de edad debiese consumir por día esa cantidad de calorías.
Este hombre común y corriente, entre 30 a 59 años, es el Adulto Equivalente y, una vez que fue definido, se le asigna un valor como indicador y ese valor es 1. Lo interesante de esta unidad, es que al igual que como uno equipara ansioso su fecha de nacimiento con el horóscopo chino para saber de qué signo es, por ejemplo, uno, yo, tú, cualquiera en verdad, puede disfrutar comprobando cuánto de adulto equivalente posee ya que existe una tabla de simetrías dependiendo de la edad y el sexo que tengas. Así, te cuento que una mujer de 12 años es 0,73 AE y que un respetable señor de más de 60 años es 0,82 AE. Muy loco, ¿no?
Bueno. ¿Y para qué sirve saber cuánto de AE tenemos? El punto en cuestión es que mediante este indicador se calcula la Canasta Básica de Alimentos (CBA) y, a través de ella, la Canasta Básica Total (CBT), unidades de medidas que permiten determinar el costo de vida mensual en el país.
El criterio nutricional del que te hablaba más arriba permite diseñar una dieta balanceada para tu AE respectivo y sobre esa cantidad de calorías que requerirías se establecen una serie de alimentos que permitirían que cumplas tu meta diaria (yipi!!). Como ya estarás sospechando, a cada uno de esos alimentos el INDEC les calcula un precio en base a la inflación mensual, informes en terreno, acuerdos Estado – Empresarios y otras cosas que no sé. La suma total del valor de estos alimentos que te permitirían sobrevivir mensualmente de acuerdo a tu AE es lo que se denomina Canasta Básica de Alimentos.
Ahora bien. Una vez que sabes lo que costaría tu propia CBA debes factorizar su valor por un coeficiente llamado Inversa de Engel (si lo intentara explicar, sería más mentiroso de lo que soy) y el resultado de esta operación te dará un valor que se llama Canasta Básica Total y equivale a la CBA + bienes y servicios no alimentarios.
¿Y? Calma, calma. Vamos a llegar a un lugar. Te explico. Si tu salario no alcanza para cubrir tu correspondiente CBA vas a ser declarado indigente. Si tus ingresos mensuales no te permiten dar cuenta de la CBT el Estado dirá que eres pobre. A su vez, de las consiguientes equivalencias se estima el costo de vida mensual para una familia tipo (matrimonio feliz + niño malcriado de cinco + niña caprichosa de 8). ¿Se entendió? Como ves, este chiquillo del Adulto Equivalente es una locura viviente y nos conduce a más lugares que los caminos incaicos. Felicidades en tu lectura y a ver qué AE tienes.

Oportunidad única: ¿Quieres saber cuánto de AE tienes? ¿y cuánto te sale este mes? Sólo haz clic acá X

miércoles, 21 de marzo de 2007

La mano de Narváez


Quien está en la foto de arriba es Omar Narváez. Campeón de la Organización Mundial de Boxeo en la categoría mosca. Argentino, nacido hace 31 años en la Provincia de Chubut.
La imagen que estás viendo corresponde a su última defensa del título mundial, hace dos semanas en Cannes. Él está de pie, esquivando un golpe, observando cómo su oponente, el francés Brahim Asloum, fracasa en el intento de golpearle.
Él ganó ese combate, por puntos, sin noquear, aunque dando una clase íntegra del arte de la defensa. Los jueces de forma unánime aprobaron su desempeño aquella noche, consolidándolo por décima vez como el campeón Mundial en su categoría.
Narváez es un boxeador que proviene del amateurismo, es decir, comenzó a boxear con las reglas a las que adhiere el Comité Olímpico Internacional. Su escuela es esa, donde no se pelea por dinero, sino por el mérito de conseguir logros que llamamos deportivos. Tal vez de ahí, de ese aprendizaje, provenga su habilidad para esquivar golpes. Sus piernas y su abdomen son veloces para escaparles a las amenazas.
Golpea Narváez eso sí, como todo boxeador, aunque sabe que sin golpear también se puede ganar. ¿Sabes por qué?, porque hoy en día su principal arma de ataque, su mano izquierda, está rota. Y lo bello de esta foto es que sin su izquierda, Narváez observa de pie cómo su contrincante se va al suelo queriendo golpearle. Él, sabe esquivar los golpes.

martes, 20 de marzo de 2007

"La mañana trina sobre los tejados de las casas y el hombre lúgubre: yo; cantan los pájaros, cantan las vías públicas, cantan las suegras, las tabernas, los juzgados, las iglesias, y cantan las escuelas encantadoras...de repente todo se vuelve, todo se vuelve malo, estúpido, malo, y la imbecilidad de la vida humana emerge, emerge incontestable...
¿qué sucede?...¿qué sucede? -nada: han pasado unos militares, han pasado".
Pablo de Rokha.

lunes, 19 de marzo de 2007

Nunca pensé que iba a entrar. Aquí estoy; buenas tardes para este lunes al final del verano. Nunca pensé que iba a entrar. Aquí estoy, entrando.