Fernando me contó que ese día dejó de amamantar. En su casa, a escasas cuadras de la casa de gobierno, todos los siniestros sonidos e imágenes de aquella mañana se deslizaron por cada rincón de las paredes. Nunca supo si fue la tensión de su madre o la impresión de su corta vida la que provocó este hecho. El ruido de las bombas, los disparos, los gritos, el humo y el fuego, marcaron el día en el cual dejó de tomar teta.
Macarena me contó que su padre era un viejo militante que tuvo que vivir en la clandestinidad durante un tiempo hasta que lo encontraron. Estuvo preso, incomunicado. Consiguió escapar hacia el extranjero. Europa fue el destino de su destierro y el lugar donde sus hijos nacieron y se criaron hasta el día del regreso (incluida Macarena). Otro idioma, otros amigos, otra escuela. Crecer de nuevo para toda su familia.
Rodrigo me contó que su madre escapó de su casa cuando se enteró de la noticia esa mañana. Por las calles de la ciudad corría desesperada buscando a su novio. El amor, por suerte, es sordo, ciego y mudo. Quién sabe, tal vez este sentimiento la protegió a través de las cerca de 50 cuadras que duró su desenfrenada carrera hasta que subió a un auto desconocido desde el cual le ofrecieron ayuda para llevarla a la casa de unos amigos. El encuentro entre ambos novios finalmente se produjo. Nunca se supieron muy bien los detalles de aquella reunión. Sólo con el tiempo Rodrigo se enteró que su futuro padre se demoró en llegar a un punto seguro porque estaba en su trabajo sacando y quemando cada uno de los papeles que pudiesen comprometer políticamente a algún compañero laboral. Tardó por su desesperación: por la ventana de su oficina veía como el río que cruza por la ciudad comenzaba a impregnarse de pena.
Julio me contó que su padre era militante universitario. Tuvo que huir hacia Europa del Este donde finalizó sus estudios y nacieron sus primeros hijos. Posteriormente, viajó hacia América Central donde Julio nació, se crió y vivió hasta el día del regreso junto a sus hermanos. Todos de distinta nacionalidad.Gonzalo me contó que sus padres son médicos. Vivían y trabajaban ambos en el sur del país cuando los despertó la mañana de aquel martes. Su militancia los obligó a crear una red de protección entre todos sus conocidos: sus cargos públicos les impedían ingresar a la clandestinidad. Se cuidaron y cuidaron a mucha gente. Gonzalo recibió ese nombre en honor a un viejo compañero que no pudieron cuidar.
Patricio me contó que su padre huía de otro país cuando pasó ese día. Estaba asilado en la ciudad e insólitamente la historia volvía a repetirse. Se tuvo que esconder, incomunicarse y pedir nuevamente asilo. Huir nuevamente con su familia. Patricio tardó mucho tiempo en regresar para volver a irse y continuar su viaje reconstruyendo los asilos de su vida.
Treinta y cuatro años después de que pasaron (o comenzaron) las cosas que me contaron, todos nos conocemos. Somos amigos que nos conocimos como se conocen todos los amigos del planeta y la amistad que tenemos no empezó descubriendo coincidencias ni diferencias por nuestros pasados, ni tampoco porque nuestros padres se hayan conocido en esos tiempos. Somos felices y somos vidas que podemos contar. Sin embargo, nuestra historia, que es nuestra y de todos, no la olvidamos ni la olvidaremos nunca.
Que lo sepan todos.
3 comentarios:
señor dopio; su espacio habla bien de su persona en razón de la consecuencia de sus dichos; en tiempos en que todos olvidan, en que nadie se pronuncia, cuando todos niegan una opinión, argumentando la falta de tiempo para cualquier actividad que no sea remurada de forma tradicional, sepan ellos que una persona (que se precie de homo sapiens) puede ver sus actos premiados a través de distintas formas, y una de estas es el reconocimiento. Esto es lo que hago a través de estas palabras. Lo reconozco señor Dopio, reconozco su consecuencia.
Cuantas experiencias de vida... que hacen al ser humano... SER HUMANO.....
vivir solo cuesta vida, decía algún rockero por ahi, y GRACIAS AL CIELO QUE PODEMOS VIVIR, y cuanta responsabilidad impregnada que lleva esto!!
Es muy bueno, este escrito mr hupe.
Felicitaciones
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