miércoles, 16 de abril de 2008

Pican los mosquitos

Camino zigzagueante por la orilla del río. Está nublado y el humo saliendo de mi boca me cuenta del frío calando mis huesos. Voy en dirección a la zona del mercado, tras una sopa de mariscos caliente y un buen vaso de vino blanco.
En la entrada del lugar asisten los mismos borrachos de siempre, las mismas viejas con las bolsas de compras, los mismos mocosos sin dientes ayudando a cargar los paquetes de esas viejas, el mismo ciego cantando la misma canción de Manzanero; los mismos olores, los mismos colores. Mi frío comenzó a cerrarse a medida que mi apetito comenzó abrirse.
Ingreso al lugar. Observo su centro multicolor y las cocinerías que le rodean. Me dirijo a una de ellas; me siento y espero que me atiendan. La veo.
Saliendo desde la cocina, veo caminar entre las mesas, en dirección hacia mí, un dulce sanguchito de lomo y mostaza: minifalda corta invitando a ver muslos, rellenos y macizos; cintura ajustada marcando caderas; escote gritándome que observara dos hermosos volcanes candecentes coronando un cuello clamoroso de mis dientes. Una boca, una húmeda ricurita, labios carnosos; labios deseosos...
-¿Qué se va servirse?
-Algo caliente
- ¿Ta'chistosito?
- No, no. ¿Me trae un mariscal con una caña de blanco?
- ¿algo más?
- Eso no más, por el momento.
Gira y veo su espalda. Imagino desnudar esos glúteos sustanciosos y danzarines, despojarlos de sus ropas y ocuparlos con mis manos. Mi frío en desmedro de mi apetito. Mi apetito en desmedro de mi calentura.
Veo que camina hasta la entrada de la cocina, regresa sobre sus pasos y se sienta, frente a mi, en un banco alto pegado a la barra del local. Me ignora mientras sigo observándola. Sus piernas cruzadas, su mirada altanera, sus piernas yendo y viniendo, mostrándome indiscretamente la conjunción seductora de sus muslos. Carnes blancas juntándose y abriéndose. La deseo; quiero penetrar por ese pequeño espacio que me deja ver su forma de sentarse. Me imagino apretándola, tomándola de imprevisto, apoyándola con fuerza sobre la barra, abriendo sus piernas y mascándonos cada una de nuestras expuestas partes.
Veo sus piernas, que se cruzan y se abren desde la barra. Pienso cómo entrar. Por un instante, me despojo de mi humanidad y me imagino mosquito.
Me veo volar sobre los borrachos, los ciegos, las viejas y los mocosos; llego al centro multicolor rodeado de cocinerías; con hambre, sed y frío. Buscando sangre caliente huelo cada centímetro del lugar hasta que la encuentro. Una mujer, vestida con una falda corta sentada en un banco alto de la barra, con las piernas cruzadas y levemente abiertas. Siento su olor, su sangre. Vuelo raudo hacia esa abertura pequeña entre sus muslos, ingreso a ella bajo la oscuridad de su falda. Comienzo a olerla, rodearla con mis alas, palpando suavemente cada espacio de su piel blanca. Me deslizo bajo su blusa; arrastrando mi lengua por su ombligo, llego a besar sus pechos; los muerdo, los mastico; llego a su cuello, suavemente soplo cada uno de sus poros; giro tras su oreja en dirección a la espalda: comienzo a descender con mi cabeza invertida chupando cada uno de los rincones de ella; llego hasta el fin de esa llanura, hasta sus nalgas; estoy maravillado con aquel durazno maduro que me sale al encuentro; comienzo a mascar y a mascar aquella fruta carnosa y jugosa mientras siento como el dulce sabor de su cuerpo comienza a invadir el mío, dándome calor, calor, calor....
- ¿Señor?...¡señor!
- ¿si?
- ¿le retiro el plato?
- eh, sí, claro, ¿cuánto le debo?

Salgo de ahí, ya no tengo ni hambre ni frío. Antes, me despido. Intento besar una mejilla, pero me ignoran. Prendo un pucho y vuelvo a cruzarme con el peculiar paisaje en dirección a la salida. Camino hacia el río. Un mosquito vuela cerca mío.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Que ganas de ser la camarera y compartir una cañita con usted caballero.
Aún tengo rastros de mosquitos en mi cara, por más lejos que me encuentre.
Me pican!!!!
Besos para el sancudo más rico!!!!!!!!!!

MM

Anónimo dijo...

Mmmmmmmmmmmm!!!
Me dicen sannguchito y lomito palta son mis apellidos...
Creo que conozco a ese mosquito... Aunque pasen años y nuestras vidas cambien... Me sacaste ronchas...

Anónimo dijo...

Andate a la chucha yo soy lomito palta

Anónimo dijo...

Aunque pasen años? ¿?

Anónimo dijo...

Estoy pica!!!!! Qué es sacar ronchas a ver'????

Anónimo dijo...

Mmmmmmmmmmmm!!!
Me dicen sannguchito y lomito palta son mis apellidos...
Creo que conozco a ese mosquito... Aunque pasen años y nuestras vidas cambien... Me sacaste ronchas...
¿Quién es?

Anónimo dijo...

Jajajaja!! No soy alguien importante...
Quien habló por mi fue la nostalgia y los recuerdos de la adolescencia.
No peliemos si total alcanza para todas... cierto???